Dicen mis padres, que con poco más de 7 meses empecé a chapurrear mis primeras palabras y que en cuanto supe hablar tardé poco en aprender y recitar las poesías infantiles que me leían.

Tuve una radio de juguete muy bien amortizada y el salón de mi casa y el colegio eran escenarios perfectos para hacer teatro o cuentacuentos. Por eso mis aspiraciones artísticas siempre fueron evidentes. Quería ser actriz, escenógrafa, música, escritora...

Me licencié en periodismo y trabajé tras los micros de la COPE, la SER y como copresentadora y guionista en los inicios de Neox.

Fue tras mi último verano de prácticas cuando decidí dedicarme a la voz en exclusiva. Empecé entonces a formarme en distintas escuelas de doblaje y locución de Madrid y me especialicé en locución documental y de videojuegos.

Desde hace unos años me formo en interpretación ante la cámara y teatro y he descubierto que la timidez y el miedo escénico se esfuman de golpe sobre las tablas.